TV al Rojo

Canal 13, TVN y Chilevisión acumulan pérdidas por US$175 millones desde 2014

Autor: Valentina de Solminihac

Altos costos e ingresos a la baja explican la compleja situación financiera que enfrenta la televisión abierta. Expertos creen que los canales deben ajustar sus tamaños y adecuarse a la nueva competencia digital.

Canal 13, TVN y Chilevisión acumulan pérdidas por US$175 millones desde 2014

Los malos resultados financieros no abandonan a la industria de la televisión abierta, en particular a Chilevisión, Canal 13 y TVN. Así lo reflejan los balances a junio de los tres canales, que vienen enfrentando cifras rojas desde 2014, acumulando pérdidas por US$ 175 millones.

Esta realidad se contrapone a lo que ocurre con Mega -estación ligada a Carlos Heller- que en el mismo período exhibe números azules, acumulando ganancias por US$ 41,7 millones. Esto, reflejo de las buenas cifras de audiencia que muestra la señal, que tras el boom de las telenovelas turcas construyó un tren programático basado en ficción propia, fútbol y reality shows, manteniendo la fidelidad del público.

Aún así, los expertos miran con cautela el futuro de la industria y apuntan a un tema central: los canales no han ajustado su propuesta y sus costos a la nueva realidad, con competencia cada vez más fuerte de servicios como el cable, servicios online como Netflix y otras fuentes de entretenimiento.

“Estas son las consecuencias de no haber tomado las decisiones correctas en los momentos que correspondían, y no haber cambiado el modelo de negocios cuando había que hacerlo”, comentan Gonzalo Osorio y Matías Faluo, de la consultora Duo.

“Hoy los canales tienen plataformas de producción y de contenido bastante grandes, con muchos estudios, capacidad de producción y gente, mientras que su público está persiguiendo otros medios para entretenerse y para informarse”, indican. “Entonces hay un ajuste que se tiene que dar para adaptarse a la nueva realidad”.

A su juicio, hoy los canales están compitiendo por una torta publicitaria que está creciendo muy poco, a una tasa cercana al 2% anual. “Entonces, cuando un canal pierde o gana, se le está dejando plata a otro canal, porque en el fondo es la misma torta la que se están repartiendo, no es que esté creciendo “, puntualizan.

Luis Breull, experto en audiencias, coincide con esta visión, y plantea que “la industria se ha negado a reducir sus costos y ese es el gran problema que los mantiene en una compleja situación. Tienen gente contratada que es excesiva para la realidad de producción de los canales hoy en día”.

Semestre en rojo

De acuerdo con los resultados financieros de las señales televisivas reportados ante la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) a junio, TVN es el que arrastra más pérdidas en los últimos tres años y medio, por un total de US$ 80,3 millones. Le sigue la señal ligada a Andrónico Luksic, Canal 13, con un total de US$ 50 millones y Chilevisión, perteneciente al grupo Turner, con US$ 45 millones.

Mega, en tanto, escapa a esta tendencia y, en el mismo período en que las demás pierden, anota ganancias por US$ 41,7 millones.

Sin embargo, en la industria creen que los números sobresalientes de audiencia que muestra Mega no se reflejan en los resultados financieros, pues aunque anota ganancias, estas no son tan altas como podría esperarse. A esto se suma que la inversión hecha por el controlador ha sido cuantiosa.

“En su momento, Carlos Heller invirtió alrededor de US$ 300 millones en levantar la señal, lo que no se condice con las ganancias que están recibiendo estos últimos años”, comentan fuentes de la industria.

“Canal 13, en tanto, si bien sigue teniendo pérdidas, la inversión que hicieron los Luksic fue mucho menor, y ronda los US$ 120 millones”, agregan.

Según diferentes actores de la industria, la alternativa que le queda a los canales es reducir costos y buscar una opción para reinventarse. Desde la consultora Duo, señalan que es necesario hacer un ajuste importante en los sueldos de los “rostros” de los canales. “Tienen que ser capaces de ser más eficientes y poder hacer más cosas por menos recursos. En ese sentido, una buena forma de reducir costos es reducir estos sueldos millonarios”.

A esto se le suma la opción de generar más contenido para exportar, lo que también podría convertirse en una buena fuente de ingresos.

“Una buena alternativa que también podría ayudar sería que los canales amplíen su negocio y se conviertan en empresas de telecomunicaciones como tal, como VTR o Directv”, añaden fuentes de la industria.

INFOGRAFÍA 

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¿Cuánto cuesta cerrar TVN?

Por Estela López y Andrea Lagos A.

Como todos los jueves, a eso de la 13.30 horas del 3 de agosto, los siete miembros del directorio de TVN comenzaron a llegar al edificio de Bellavista 0990. Apenas se sentaron, cada cual recibió una carta. La leyeron en silencio.

Era la respuesta de la Presidenta Michelle Bachelet a la misiva que le había enviado en mayo de este año el directorio de TVN, en la cual se transparentaba que al canal estatal se le había agotado el tiempo y que sin inyección de capital el escenario es devastador.

En poco más de una carilla la mandataria expresó su compromiso con la televisión pública, su apoyo al proyecto de ley de TVN—que implica una capitalización cercana a los US$ 65 millones para, primero, responder a las exigencias que demanda la televisión digital terrestre y, segundo, para adaptar competitivamente al canal— y transmite que ha instruido a sus secretarios de Estado la necesidad de que el proyecto se apruebe en los tiempos que TVN requiere dada su compleja situación.

Las lecturas que le siguieron a la carta de la presidenta Bachelet fueron diversas. Mientras algunos echaron de menos que la mandataria se comprometiera con darle urgencia al proyecto una vez que este salga de la discusión del Senado, los más optimistas recibieron estas palabras como una reacción oportuna a la urgencia que el directorio elevó a La Moneda y una señal de disposición de no dejar caer a TVN.

Más allá del espaldarazo del Ejecutivo, al interior del canal público existe consenso en que hoy están al borde del precipicio y desde esa perspectiva el directorio, organismo que por ley preside un designado por la Presidenta, el PS Ricardo Solari, ya dio la orden a la administración de evaluar el plan para enfrentar el peor escenario.

Esto es: ¿Cuánto cuesta cerrar TVN?
SOBREVIVIR

La idea venía desde principios de este año, pero no fue hasta julio reciente que el directorio acordó solicitar al director ejecutivo del canal que elaborara un plan de contingencia ante la eventualidad de que las platas se atrasen o que no lleguen.

Este plan, que se ha manejado bajo estricta reserva al interior del canal, considera traducir la crisis a números.

  • ¿Cuánto se adeuda a los proveedores?,
  • ¿cuánto es lo que se debería desembolsar en indemnizaciones? y
  • ¿a cuánto asciende la deuda que TVN ha generado en los últimos tres años a través de leaseback?

De acuerdo a las proyecciones de la administración, si la situación sigue tal como está hoy, en junio del próximo año a TVN se le acabará el dinero. Esto significa que el canal para esa fecha se quedaría sin la fuente de financiamiento para su capital de trabajo y sin posibilidad de seguir endeudándose.

“Las sedes están hipotecadas, los leasing están pactados, ya se les sacó el jugo a los fierros”, asegura una alta fuente ligada a TVN, considerando que el canal tiene prohibido por ley endeudarse con privados.

Durante este último mes en el directorio se han iniciado conversaciones que nunca antes quisieron verbalizarse, pero que ya no pueden esperar. Aunque la administración no ha entregado el marco de acción en detalle, si el proyecto se estanca ya se tiene una dimensión financiera de cuánto cuesta cerrar el canal: unos US $70 millones. Los montos que se están solicitando en la capitalización son similares a lo que costaría que TVN dejara de existir.

Esta situación se conversó en la comisión reservada del Senado el lunes 31 de julio, en Santiago. Si los dineros no llegan este año, TVN pierde un tiempo invaluable. Los canales planifican su oferta programática con, al menos, seis meses de antelación. Si en diciembre no reciben la inyección de capital, su capacidad para mejorar el contenido de la parrilla se vería seriamente afectada.

Y esto es determinante en un escenario de derrota. El ex Canal 7 hoy es el cuarto, el menos visto, detrás de Mega, Canal 13 y Chilevisión. Los dos últimos se turnan el segundo y el tercer lugar. Entre enero y julio de este año, el rating general promedio de la señal del grupo Bethia —la ganadora— fue de 10,1 puntos, mientras que el de TVN, de 5 puntos.

TVN se enfrió.

Esto significa que el canal no triunfa en ningún bloque horario de importancia. Ni a la hora de la teleserie de las 20 horas, dominada por el éxito de Mega (Tranquilo Papá); ni en el noticiero central. En las noticias, el líder Mega promedia 16 puntos entre enero y julio de 2017 y TVN es cuarto con un promedio de 8.9. En el matinal, también son terceros o cuartos.

Jaime de Aguirre, director ejecutivo de la estatal desde hace ocho meses, llegó después de $6.593 millones de pérdidas en 2014, $25.992 millones en 2015, y $14.683 millones en 2016.

Los tres primeros meses de su administración este 2017 ya exhiben saldo en contra por $3.604 millones.

De Aguirre estuvo en TVN en su época de oro como canal público. Fue su director de Programación entre 1991 y 2002. De ese tiempo no queda mucho. Aunque es capaz de reconocer “brotes verdes”, como él los llama.

El lunes, por ejemplo, TVN lideró la audiencia durante una hora, en su matinal, Muy Buenos Días, y fue celebrado puertas adentro. De Aguirre hoy se enorgullece de algunos de sus contenidos, como la teleserie La Colombiana, que es tercera en rating en su horario, pero que coloca el tema de la inmigración en pantalla. Lo mismo con el docurreality La Vega, producción externa de gran aceptación popular.

Dentro del canal existe la convicción de que se ha hecho lo que se ha podido para hacer eficiente la operación con una reducción de costos en los últimos dos años de cerca de $20 mil millones, alivianando la estructura del canal con el despido —en similar periodo— de más de 400 personas.

En suma, tres directores ejecutivos en cuatro años –Carmen Gloria López, Alicia Hidalgo y hoy Jaime de Aguirre— han intentado sacar adelante a TVN.

A esto se agregan los drásticos cambios que ha vivido la industria de la televisión en la última década con la entrada de empresarios como Andrónico Luksic tras la compra del 67% de Canal 13 en 2010, y de Carlos Heller, que tomó el control de Mega en 2012.

La arremetida empresarial generó mayor competencia entre los canales. Mega, además, se llevó de TVN el equipo del área dramática que en 2014 logró destronar del histórico liderazgo que había tenido el canal estatal en términos de audiencia. Las teleseries suben la audiencia de las noticias y, éstas, de la programación del prime time.

Fuentes de la industria aseguran que los cambios en la propiedad de los canales impulsaron un aumento desmesurado de los costos de la producción y una baja en los ingresos para todos. Si se consideran los últimos resultados financieros de la industria a marzo de este año, todos los canales tuvieron pérdidas, incluso el de Heller, número uno en rating.

Este análisis le permitió al canal plantearle al ejecutivo con más fuerza que TVN no puede competir en igualdad de condiciones, menos aún cuando sus pares cuentan con espaldas financieras tan poderosas.

“TVN nunca ha tenido la capitalización de otros canales. Nos afecta que la competencia pueda desembolsar millones de dólares para comprar el fútbol, por ejemplo, y que no tengamos esa posibilidad. Nos perjudicó mucho en el 2010 el éxodo de ejecutivos que se llevó Canal 13 y la pérdida de gran parte de nuestra área dramática por Mega”, dice el director ejecutivo.

ESCENARIO POLÍTICO

Los US$ 65 millones que está solicitando el Ejecutivo se dividen así:

  • US$ 18 millones para la señal dos o también conocida como señal cultural y
  • US$ 47 millones para implementar la Televisión Digital Terrestre (TDT) y adecuar competitivamente al canal.

Esto implica hacer una reingeniería interna, con capacitación de equipos, adquisición de tecnología, desarrollo de nuevos negocios e inversión en la parrilla programática que logre diferenciar a TVN en términos de contenido y que considere su misión de canal público.

Se requiere además digitalizar 238 estaciones a lo largo del país y pagar el satélite que tiene un costo cercano a los US$500.000 anuales.

Los plazos se acortan. A fines de 2018 ya deberían estar encendidas las capitales regionales y, para el 2021, toda la red digitalizada. De no cumplir con los plazos, los canales arriesgan la pérdida de su concesión.

Jaime de Aguirre insiste en la urgencia de esta capitalización: “TVN funciona como una garantía de prácticas y estándares buenos para la industria. No sé cómo sería el país si la TV abierta estuviera sólo en manos de banqueros, del poder de la empresa privada. TVN, con sus debilidades, es un buen garante de los temas que interesan a la población. Tenemos que tener el apoyo del dueño. Si no, se reducen las posibilidades de TVN de ser un canal competitivo. Los canales de la competencia han sido apoyados, no es una buena idea dejar sólo a TVN”.

A esto se suma Paula Narváez, la ministra de la Secretaría General de Gobierno, que está a cargo de empujar el proyecto en el Congreso. “TVN requiere de una nueva institucionalidad y también de recursos frescos —aunque propusimos una rebaja de la capitalización que se había propuesto originalmente— para que el canal pueda cumplir con la obligación legal de digitalizar todas sus señales”, dice.

Pese a que los dineros que se piden no son muchos si se los dimensiona con el presupuesto del fisco, existe un escenario de estrechez fiscal que le juega en contra a TVN. Además, está el ambiente político capturado por la campaña presidencial y parlamentaria que cambia las lógicas del debate en el Congreso.

La discusión de la capitalización se da cuando hay cambio de gobierno, lo que nubla aún más el futuro de la empresa estatal, asegura un integrante del directorio de TVN.

Cercanos a la oposición adelantan que los parlamentarios del sector están alineados en que TVN debe recibir los recursos, pero no existe voluntad de entregar financiamiento a la señal cultural. Lo que genera un punto de desacuerdo ya que el Ejecutivo y la Presidenta Bachelet han hecho hincapié en la necesidad de contar con un espacio televisivo de estas características.

Desde Chile Vamos se está impulsando para que los recursos salgan cuanto antes, con el objetivo de que no sea un eventual gobierno de Piñera el que tenga que lidiar con una situación del canal sin un peso. “La estrategia de la oposición es empujar la capitalización ahora para que no sea tema durante el próximo gobierno. Si no se aprueban los recursos, será un campo de alto riesgo donde tienes un canal a punto de quebrar y, si le metes plata el próximo año, es posible que ya sea tarde”, explica una alta fuente de la industria.

Hoy el futuro de TVN descansa en manos de los parlamentarios. La discusión financiera pasa a segundo plano cuando se plantea que cerrar el canal cuesta más que capitalizarlo.

Ahora toca responder

  • ¿qué pierde Chile sin un canal público? y
  • ¿existe algún gobierno dispuesto a asumir que su gestión es la que dejó caer a TVN?.

Está cambiando la TV en EE.UU.

Los cinco puntos que están cambiando la industria de la TV en Estados Unidos

Ejecutivos de canales abiertos, cable y streaming conversaron con la prensa sobre temas como la falta de mujeres tras las cámaras y un acercamiento al estilo cinematográfico.  

Romina Raglianti 

Ayer terminó en EE.UU. el tour de la Asociación de Críticos de TV (TCA), un evento que se realiza dos veces al año, durante dos semanas, y en el que los canales presentan su programación para el semestre. En esta ocasión, fueron cinco los puntos principales que surgieron y que muestran cómo se está moviendo la industria.

El incierto futuro de la TV pública

En EE.UU., el canal PBS se financia casi completamente con fondos públicos para asegurar sus contenidos culturales, educativos y periodísticos.

Pero Trump ha dejado clara su intención de sacar del presupuesto ese aporte de cerca de US$ 445 millones anuales, una iniciativa que aún debe ser votada por el Senado a fines de mes.

Paula Kerger, presidenta de PBS, explicó que la mayoría del dinero se destina al funcionamiento de estaciones en las áreas rurales del país y que serán estas las afectadas. “PBS no desaparecerá, pero varias de nuestras estaciones sí”, dijo sobre la posibilidad de que se elimine el aporte. “Representa una crisis existencial y no hay un plan B”.

Mujeres tras las cámaras

Este año, de los 41 pilotos presentados para convertirse en series en la TV abierta, solo uno -“Las Reinas”, de ABC, con Sonia Braga- fue dirigido por una mujer. Una cifra desoladora que impactó en especial a la presidenta de entretenimiento de NBC, Jennifer Salke, que anunció que pondrá en marcha el proyecto Female Forward, que para el período 2018-2019 les dará a 10 directoras la oportunidad de dirigir series en su señal. La idea es ir incrementando ese número, hasta llegar a una paridad.

“Los archivos secretos X”, de Fox, ha sido puesta como un mal ejemplo, porque solo dos de 207 episodios han sido dirigidos por mujeres. Dana Walden, directora del grupo Fox, anunció que la temporada que se filma ahora sumó dos directoras y dos guionistas a sus filas.

En todo caso, el grupo va bien aspectado en esta dirección, gracias a su alianza con Ryan Murphy, el creador de series como “Feud” y “American Horror Story”, quien ha contratado para sus producciones un 60% de directoras.

Mayor diversidad en la pantalla

Aunque este es un tema que ya lleva un par de años en la palestra, sigue siendo una debilidad. Sarah Aubrey, vicepresidenta de programación original de TNT, reveló que las mujeres tienen solo un tercio de los roles con diálogo en pantalla y que el 19% de programas de la TV abierta no tienen personajes afroamericanos, remarcando la necesidad de mayor representación racial y étnica.

CBS, el canal más visto en EE.UU., es también el que menos diversidad tiene en pantalla, y sus ejecutivos fueron de los más golpeados por la prensa asistente, en especial porque recientemente dejaron ir a las dos estrellas asiáticas de “Hawaii 5-0”, que exigían el mismo sueldo de sus coprotagonistas caucásicos.

Quizás el mejor ejemplo de la falta de diversidad racial en CBS lo dio uno de sus actores, Matt Murray, que protagoniza la nueva comedia “9JKL”. Contó que en el set los estilistas ni siquiera sabían cómo cortarle el pelo a un afroamericano.

“Hay cambios ocurriendo”, aseguró el nuevo presidente del canal, Kelly Kahl, y destacó que este año estrenan una nueva serie protagonizada por un actor de raza mixta -Shemar Moore, quien estará en “S.W.A.T.”- y tendrá otra en enero, liderada por un personaje homosexual.

El caso de las minorías sexuales también fue analizado, con cifras que muestran que si bien ahora hay 278 personajes no heterosexuales en la TV, la gran mayoría de estos son hombres y blancos, y muchos caen en estereotipos.

Series más cortas atraen más talento

En un panel del Sindicato de Directores se resaltó que la televisión ha evolucionado hacia un estilo más cinematográfico, lo que ha captado el interés de realizadores de Hollywood.

En esto ayuda la nueva tendencia impuesta por el cable y servicios de streaming de hacer temporadas de solo 8 o 10 episodios -en lugar de los 22 a 24 que suele tener la TV abierta-, que permiten que un solo cineasta pueda hacerse cargo de todo el proceso.

Además, dejaron en claro que la tendencia de la TV abierta de apelar a un público más masivo en vez del cable, que apuesta por nichos, es algo que no les interesa. “Al cable le gusta ser controversial, así es como atraen audiencia, pero la TV abierta se aleja de ese material y a menudo este no resulta interesante para nosotros”, dijo Anthony Hemingway (“The Wire”).

Apuestas multiplataforma

Todos tienen claro que la audiencia ya no se queda solo con la TV tradicional y que recurre cada vez con más frecuencia a plataformas y dispositivos alternativos.

Ejecutivos como la presidenta de entretenimiento de ABC, Channing Dungey, destacaron que el público de sus programas a veces se incrementa hasta tres veces con el visionado en internet, y CBS anunció un fuerte impulso con más creaciones originales para su plataforma online , All Access.

La industria en pleno está moviéndose hacia el on demand . El martes último, Disney anunció que crearía desde 2019 su propio servicio de streaming , terminando su alianza con Netflix -algo que solo impactará a Estados Unidos, por ahora- y la BBC también está creando contenido pensando en que salga de la pantalla tradicional.

La estrategia de Jorge Carey


“Vengo a trabajar para convertir a Turner en el grupo de comunicación más relevante de Chile”

Quiere alcanzar ese objetivo aprovechando la complementariedad de todos sus negocios -Chilevisión, CNN noticias y 17 canales de cable- en el país. Ya comenzó integrando la parte informativa en dos apuestas políticas: “Tolerancia cero” y “Aquí está Chile”. A la espera están subir el rating y revertir las millonarias pérdidas del canal de TV abierta.  

M. Soledad Vial 

Es un arquitecto frustrado, sueña con sacarle las rejas, y que la fábrica se integre al barrio y surja un polo mix use con restoranes, servicios y hasta lofts.

En realidad, la propia oficina donde conversamos podría ser uno de esos departamentos. Así de grandes son las dimensiones del antiguo despacho de Juan Yarur Lolas, y las barandas y el pórtico de bronce conservan las “y” en honor de quien construyó este feudo textil en 1935. La ex Machasa, hoy remodelada con tecnología de punta, es la nueva casa de Turner Chile y debutó casi al mismo tiempo que el nuevo presidente se hacía cargo de todos sus intereses: 17 canales de cable, CNN noticias, Chilevision en la televisión abierta y los “otros que armemos”, dice Jorge Carey Carvallo.

Por lo pronto será él quien termine la “ciudad de las comunicaciones” con que soñó Sebastián Piñera al comprar la antigua fábrica cuando era dueño de Chilevisión. Es una más de las tareas que el gigantesco grupo internacional le encomendó. A este lo conoció hace años, cuando CNN, el canal de noticias de Turner, aterrizó en Chile de la mano de VTR, filial de Liberty, “la casa” que Carey dejó después de 10 años para asumir esta nueva vida.

Es una de muchas que ha tenido, como él mismo dice. Otras son sus asesorías a Chileactores y el directorio que mantiene en Gestión Arte; Fitz Roy, el emprendimiento turístico con su amigo Hernán Passalacqua, que dejó para evitar cualquier conflicto de interés. La primera vida fue como abogado y, siendo heredero de una larga tradición familiar, la cambió por las comunicaciones. “Le tengo un cariño profundo, pero fue la mejor decisión, porque perdí un jefe pero gané un padre que me apoyó desde el primer minuto” dice, aludiendo al famoso abogado que es su progenitor y que les inculcó a él y a sus hermanos la libertad, el respeto por la opción de cada uno. Su madre también fue clave en eso. Apoyadora y emocionalmente cercana, “es el pilar fundamental que, de verdad, explica que mi papá haya podido hacer todo”. Es un agradecido de las leyes que le facilitaron esta nueva vida, primero como vicepresidente legal y de regulación de VTR, luego sumando las áreas de programación y ventas publicitarias.

Se siente preparado para comenzar ahora otra vida. Trajo su experiencia y poco más, casi puras fotos. De sus tres hijos y de su mujer, Mar, que con tranquilidad de profesora de yoga es su cable a tierra; “un apoyo impresionante” en jornadas que se alargan hasta la madrugada los días de “Tolerancia cero” y “Aquí está Chile”. Son sus dos guaguas y quiere apoyarlas hasta que caminen, que su equipo sienta su compromiso total.

Se impregnó de la épica televisiva el mismo 3 de enero que llegó, al día siguiente de que los incendios forestales abrasaran varias regiones del país. En un par de horas armó con Desafío Levantemos Chile una campaña que recaudó 11 mil millones de pesos -la cifra más alta después de la Teletón-, unió al canal entero y lo puso en el tope de un rating que no tenía desde el año anterior para el Festival de Viña. Una adrenalina que volvió a sentir para el debut de sus dos programas políticos, que fueron trending topic en las redes y que aspira a traducir en publicidad si convence a los avisadores de su nuevo modelo: que el mismo grupo puede darles masividad en TV abierta y segmentación en el cable. Es el camino para comenzar a revertir las millonarias pérdidas -$4.940 millones- que el canal tuvo en los tres primeros meses del año.

-Después de tantas vueltas y si estuviera ante un headhunter, ¿cómo se presentaría?

-Qué pregunta más difícil -dice y se queda pensando. “Las relaciones humanas han sido el hilo conductor de mi vida, encontrar empatía, ponerme en el lugar del otro”, responde tras varios segundos.

Es el silencio más largo en una conversación de varias horas, donde Carey responde casi todo. En ésta, su presentación en sociedad como el “hombre” de Turner, diplomáticamente solo se excusa de opinar sobre el proyecto que el Gobierno propone para capitalizar TVN y sobre sus antecesores en el canal.

-¿No es casi una ironía que el “niño símbolo” en la guerra entre el cable y la TV abierta aterrice ahora en un canal?

-Siempre he sido partidario de integrar las plataformas de cable y de TV abierta. Mi misión es gestionar un grupo de comunicación multimedial que se complemente como ya lo están haciendo CNN Chile y Chilevisión noticias. En lo comercial, convencer al mundo del avisaje de que a través del mismo grupo pueden estar en la masividad de la TV abierta y en la segmentación del cable. Si sumamos los segmentos C3 y D tienen en conjunto el 41% del consumo, y el ABC1, el 38%. El rating comercial muestra que los primeros están subrepresentados en el avisaje de la TV abierta, y el ABC1 también lo está en el cable.

“Estoy tan convencido, que estoy a cargo de dos fuerzas de ventas que se integran para vender conjuntamente en un comité a cargo de Max Sichel, ex gerente de Copesa, que integran por CHV Cecilia Arredondo, que viene de JC Decaux, y Enrique Matte por los canales de cable de Turner Chile”.

-¿Qué sentido tiene mantener un canal abierto en este megagrupo de cable? Su llegada levantó mil interpretaciones. Que viene a recuperar el liderazgo perdido de CHV, a revertir las millonarias pérdidas. Que Turner mandó a “su hombre” a ordenar la casa antes de venderla…

-Este es un proyecto de largo plazo, nadie viene a amononar nada para nada, sí a trabajar muy duro para convertir al grupo Turner en el grupo de comunicación más relevante de Chile, y lo vamos a hacer con la complementariedad de todos sus negocios. Con la irrupción de plataformas globales como Netflix, Amazon, Apple, Facebook, es la única manera de llegar a las audiencias desde distintos lugares.

-¿Entonces no es cierto que le dieron 18 meses para revertir los números rojos?

-Para nada, no me habría venido de una posición de liderazgo en un grupo como Liberty para hacerme cargo de un proyecto de 18 meses.

-¿Cuánto harán por concretar la compra del Canal del Fútbol, como hicieron en Argentina?

-Los derechos deportivos y específicamente el fútbol nos interesan estratégicamente. Si se dan las circunstancias y hace sentido económico, vamos a mirar con atención la posibilidad de participar en ese negocio.

-Hablando de sentido económico, ¿fue un desacierto invertir en “la ciudad de las comunicaciones”? Un tercio de la ex Machasa sigue vacío.

-Fue un gran acierto. Le veo un enorme potencial, y estamos viendo posibilidades de sumar gente a este proyecto para transformarlo en un polo cultural, de entretención, de desarrollo para la ciudad de Santiago.

“Queremos cambiar la forma de operar y pensar, salirnos del modelo de los iluminados”

-La pantalla de CHV se ha enfriado, ¿cómo espera volver a sintonizar con la audiencia? ¿Por qué no ha contratado director de programación aunque en la industria dicen que lo ha buscado?

-Queremos cambiar la forma de operar y pensar. Salirnos de este modelo de los iluminados que tienen en su cabeza la gran estrategia de programación. Tenemos la suerte de que Turner tiene un talento como Tomás Yankelevich, director de contenidos para Latinoamérica, que fue director de programación de Telefé y que conoce mucho el mercado chileno. Formamos un equipo de programación con él desde Miami y viajando mucho para acá; Javier Goldschmidt, nuestro director de producción, y yo.

-¿Cuál será su forma de medir esa “relevancia” que se ha fijado como objetivo para el grupo? ¿Números, rating, influencia?

-Para ser relevante, es necesario combinar múltiples factores: la rentabilidad del grupo, el atractivo de nuestros productos audiovisuales, su capacidad para llegar a distintos públicos y la innovación para crear nuevas oportunidades de negocio.

-¿Qué equilibrio le acomoda entre masividad e influencia? ¿Qué límites tiene el rating?

-Queremos ser un proyecto de comunicación que se construye con integridad, independencia y pluralismo, porque aspiramos a ser un conector social, no un grupo de poder.

“La masividad es un elemento central de nuestro proyecto, lo que implica representar a la gran mayoría de Chile. Para hacer eso, no podemos olvidarnos de que somos un puente de integración social, que tenemos una responsabilidad con nuestras audiencias de contribuir positivamente a sus vidas y a su bienestar, y eso no se puede hacer vulnerando la dignidad de las personas o transgrediendo límites éticos esenciales”.

-¿Cué identidad debe tener hoy CHV? Antes privilegiaba lo masivo, lo sensacionalista según sus críticos.

-No nos vamos a cazar con ningún proyecto que nos aleje de la transversalidad. Nuestros 17 canales de cable nos permiten llegar con productos segmentados a audiencias de nicho, y con la digitalización vamos a abrir la transmedialidad.

-¿Por qué cree usted que se eclipsó la estrella de CHV y tiene las pérdidas más millonarias de la industria?

-Los medios son ecosistemas muy frágiles, conjugan elementos que funcionan integradamente. Es como cuando se desafinan algunos instrumentos: la orquesta entera suena mal. Aumentó fuertemente la competitividad en la industria, cambió la dinámica de inversión publicitaria, y empezó a perderse el fiato de los equipos.

-¿Influyó la partida del grupo de ejecutivos que lideraba Jaime De Aguirre?

-La nueva etapa de Turner Chile es tan desafiante que prefiero enfocar mi energía a eso.

“El Chile secreto” de Baradit: “No constituye la línea editorial del canal”

-A casi seis meses, ¿estamos viendo ya la pantalla de Jorge Carey?

-Esa frase tensiona mis convicciones más profundas. Este no es el proyecto ni la pantalla de Jorge Carey, sino el reflejo de lo que queremos hacer como equipo y estoy muy contento y orgulloso de cómo abordamos la campaña en ayuda de los damnificados de los incendios en el verano, es fantástico lo que está pasando en la integración de CHV y CNN en materia de actualidad. No puedo estar más orgulloso y feliz del renacer de “Tolerancia cero”. También, con “Aquí está Chile”, por primera vez tenemos un formato en Chile donde los ciudadanos pueden plantear directamente sus problemas a los candidatos a la Presidencia. Estamos muy contentos con el impacto en redes sociales, columnas, conversaciones.

-¿Espera que ese fenómeno de Twitter se convierta en rating?

-Estamos en un proceso de cambio en la medición de las audiencias y en cómo el sistema comercial reconoce esta nueva forma de consumo. Twitter puede ser un fenómeno más cerrado, pero “Tolerancia cero” tuvo 83.000 reproducciones en Facebook, y “Aquí está Chile” 8,5 puntos en CHV y 1 en CNN, estamos casi en 10 puntos. En entretención también estoy muy orgulloso con el éxito del “Chile secreto” de Jorge Baradit, con el formato del “Cubo”, que empieza su nueva temporada. Y estamos reeditando la serie “12 días que estremecieron a Chile”, viene con el asesinato de Jaime Guzmán.

-¿Incorporarán otras visiones históricas? Historiadores acusaron de sesgo y sensacionalismo al “Chile secreto” de Baradit.

-“Chile secreto” es un proyecto donde hay un historiador que ha sido muy exitoso, que está mostrando su visión sobre Chile. Contribuye al debate pero no constituye la línea editorial del canal. No nos cerramos a tener otros programas que muestren visiones distintas.

-¿Y mantendrán apuestas como “Tolerancia” y “Aquí está Chile” más allá de diciembre y de las elecciones?.

-Absolutamente, es central para nuestro proyecto, porque creemos que a Chile le falta conversar. Creemos que es muy importante la cohesión social y en eso es importante que instancias como “Aquí está Chile” se mantengan y profundicen.

-¿Cómo se conecta esa franja política con la programación masiva, popular, de CHV? La doctora Polo, por ejemplo, se emite dos veces al día y tiene el viernes un show larga duración.

-Si analizamos el rating de “Tolerancia cero” o “Aquí está Chile”, hay transversalidad. Queremos romper el prejuicio de que solo las elites tienen interés por el debate o la discusión social; llegar a esos distintos públicos es parte de nuestra apuesta editorial.

-¿Es el camino para revertir los $4.940 millones que perdió CHV en el primer trimestre? ¿Se ha puesto un plazo?

-La inversión publicitaria tiene siempre un rezago y el último trimestre del año anterior determina el siguiente. Este es un proyecto de futuro y, para su evaluación, un semestre no hará una diferencia.

“Tenemos la misión de abrirles los ojos a los avisadores, pues creemos que no se han dado cuenta de la potencia de un proyecto combinado de masividad y segmentación. Llevo poco más de 5 meses y el nuevo equipo directivo que estamos conformando, solo días. Este es un proyecto que recién empieza, y es de largo plazo… aunque obviamente no estamos pensando en medirlo la próxima década”.

 “Que muestre diversidad, respetando los límites”Humor en VIÑA:

-Usted debutó en la alfombra roja de Viña. ¿Debe seguir CHV jugándose por ser el canal oficial del Festival?

-Absolutamente. Nos ha dado muchas satisfacciones y rating, y en la medida que haga sentido económico vamos a participar en la nueva licitación.

-Llovieron las críticas, incluso entre los propios artistas, al humor en la Quinta. ¿Cómo lo vio usted?

-El humor es un género complejo, tiene que ver con percepciones, creencias, con los límites que cada uno tiene. Finalmente, el humor de Viña produjo una discusión nacional y eso fue sano, porque nos ayuda a entender cuáles son los límites que la sociedad tolera.

-¿Pasó Chiqui Aguayo esos límites?

-A algunos les gustó mucho el humor de Chiqui Aguayo y a otros no, lo sintieron fuerte e hirió su sensibilidad. A otros les gustó mucho el humor blanco, familiar, del colombiano Mono Sánchez.

-¿Volvería a tener a Aguayo? ¿Con qué límites?

-Más allá de personificarlo, lo importante es que el humor muestre diversidad, obviamente respetando los límites.

“No pueden creer que seis canales compitan por un mercado de 17 millones”Cómo ve el mundo a la TV chilena:

-Los resultados de la TV chilena siguen en rojo. ¿Está en crisis? ¿Qué salida ve?

-La industria está en evolución. Los ganadores serán los capaces de incorporar un ecosistema más grande: las lógicas de la TV abierta, el cable y los medios digitales. Hace 10 años, el altar de la casa era la TV y teníamos que ponernos de acuerdo en qué veríamos; hoy en esa misma familia cada uno ve un contenido distinto en distintos dispositivos. El desafío es distribuir contenidos a través de muchas plataformas y generar estrategias combinadas de venta.

-¿Da Chile para 6 canales abiertos?

-Efectivamente, en el mundo no pueden creer que en Chile existan 6 canales que compiten en un mercado de 17 millones de habitantes. Es quizás el más competitivo del mundo, es muy desafiante.

-¿Cómo anticipa la competencia? ¿Saldrán actores? ¿Llegarán grandes operadores internacionales? ¿Más segmentación?

-Estaría preocupado si el modelo de negocios se concentrara en una sola plataforma, pero si contempla esta transversalidad, los proyectos que tienen futuro serán los capaces de estar en distintas pantallas. Afortunadamente, en Turner Chile estamos en una situación de bastante privilegio: no es algo que tengamos que construir; tenemos que hacerlo bien para energizar.

-¿Cuál debe ser la meta de Chilevisión? ¿Seguir tratando de recuperar el primer lugar o eso es irrelevante, y lo importante es revertir las pérdidas?

-Uno va de la mano de otro. Si aspiramos a un proyecto que sea relevante, tenemos que tener la capacidad de seducir a las audiencias, y lograr que nos vean. Hay una dicotomía algo falaz cuando se declara que el rating no es importante, ya que nuestra vocación es estar en todas las pantallas, llegar a la mayor cantidad de personas y estar presentes en cada segmento relevante.

-El líder de la industria, Mega, apuesta por ser Netflix latino. ¿Van a apostar por la producción de ficción propia?

-Afortunadamente, nosotros no tenemos que inventar una marca, tenemos grandes exponentes, como TNT, HBO o Warner Bros., entre otras, que son líderes mundiales en producción de contenidos de ficción. Nuestra apuesta es que estas marcas profundicen su presencia en Chile, apalancando nuestros distintos medios, desde CHV hasta nuestros canales de TV de pago, y plataformas digitales.

Crisis de la TV Chilena

 

Crisis de la TV pone en jaque modelo de programación y a sus ejecutivos

La compleja situación está mermando las estructuras de los canales. Hay pocos profesionales que saben de televisión y la figura del director de programación se ha desperfilado.  

Patricia Cerda F. 

Que la televisión chilena está en crisis no es misterio para nadie. Lo confirman las millonarias pérdidas informadas la semana pasada por todos los canales de la industria, que van desde los más de $ 4.900 millones en contra que tuvo en el primer trimestre CHV hasta los $455,3 millones perdidos por primera vez en tres años por Mega, la señal líder en rating .

Lo nuevo es que la crisis empieza a mermar las estructuras y a poner en jaque precisamente a su área más sensible: los contenidos. Cada vez son más teleseries turcas, brasileñas o los programas envasados que se toman la pantalla mientras, en paralelo, crece la escasez de profesionales que velen por los contenidos. La figura del gerente o director de programación, que en los 90 encarnó Jaime de Aguirre en TVN y, más tarde, Pablo Morales y Patricio Hernández en CHV y Canal 13, respectivamente, se ha ido desperfilando, fusionando con otros cargos o reorientando hacia un perfil más comercial. Incluso está comenzando a desaparecer de algunos organigramas.

¿Qué problema desata esta situación? Juan Carlos Altamirano, ex gerente de programación de TVN, comenta: “El rol de director de programación se ha desperfilado y, a mi juicio, esa es la causa principal de que la televisión chilena esté en la situación en que está hoy: con muy bajos ratings , baja aceptación y poca capacidad de comunicarse con el público”.

Mega implementó hace cuatro años, con la llegada de Patricio Hernández, la figura del director ejecutivo-programador y, hasta ahora, la fórmula ha rendido frutos: la estación lidera con 9,8 puntos de rating y es un referente en contenidos propios y envasados. Pero es un caso excepcional: Hernández tenía una carrera hecha como gerente de programación en Canal 13 y ha sido capaz de lidiar, por ahora, con su doble militancia

TVN está implementando el mismo modelo, aunque en el canal afirman que en forma transitoria. Tras el reciente despido de Eugenio García de la dirección de programación, De Aguirre, actual director ejecutivo, asumió interinamente programación mientras se reactiva la pantalla y se intenta salir del déficit de más de $3.600 millones. “Jaime es un hombre que sabe mucho de televisión y, por lo mismo, no estamos apurados en encontrar otro nombre para el cargo”, dicen desde el directorio.

¿Quién es el parrillero?

En CHV las cosas son más grises. Desde 2015, luego de la salida de Pablo Morales de la dirección de contenidos y producción y el paso de Holger Roost-Macias como asesor del área, la pantalla es visada directamente desde Miami por Tomás Yankelevich, vicepresidente ejecutivo y chief content officer de Turner Latinoamérica. Desde Machasa, Jorge Carey, vicepresidente ejecutivo de Turner Chile, y el director de producción, Javier Goldschmied, llevan adelante las decisiones tomadas en forma conjunta y, por ahora, está suspendida la búsqueda de un nuevo programador. ¿El problema? Es que son pocos los espacios exitosos -“Primer plano”, “Maldita moda” y “Lo que callamos las mujeres”- y los que hay son herencia de la administración anterior. Además, el canal exhibe las pérdidas más altas de la industria, superando los $4.900 millones.

La Red tiene un modelo programático similar a CHV, donde el dueño, Ángel González, compra y decide los contenidos envasados que se emiten, mientras la gerente general, Isabel Boegeholz, supervisa los contenidos en terreno. Desde la semana pasada colabora con ella el recién llegado Mario Conca, desde la dirección ejecutiva de las áreas comercial y de ventas.

Canal 13, en tanto, puso a un hombre de números en ese puesto clave: Sebastián Sánchez, su ex director comercial, es hoy director de programación. “Es un cambio en el perfil del cargo, porque es un ejecutivo que lleva años en la televisión, pero que también sabe de costos y de equilibrar contenidos y cifras”, dicen en la estación sobre el nuevo perfil de su programador.

Fernando Acuña, académico de la UC y ex ejecutivo de Canal 13, se refiere a la decisión que tomó el canal. “Para mí no está mal que un director ejecutivo que tiene experiencia en televisión se haga cargo de la pantalla o que un hombre de números llegue a ser programador”, afirma. Y sobre la crisis de programadores declara: “Los canales tienen que bajar costos y tomar medidas como lo que pasó en TVN, donde sale el director de programación que ganaba una millonada. Lo que no creo que pase es que se elimine la figura del director de programación, porque es el corazón de un canal”.

Altamirano suscribe, pero cree que la dirección de programación amerita un profesional con dedicación exclusiva: ” Ser director ejecutivo y director de programación es algo que no existe en ninguna parte del mundo, porque ambas tareas requieren el 100% de atención. Peor aún es cuando alguien que viene de finanzas se pone a manejar los contenidos. Saber conectarse con el público es mucho más que poner un programa aquí o allá”.

Renunció director ejecutivo de La Red

El abogado Javier Urrutia ocupaba el puesto desde 2010.  

Martín Cifuentes Fuentes 

Los rumores circulaban desde diciembre, pero recién ayer se oficializó la renuncia del abogado Javier Urrutia al cargo de presidente del directorio y director ejecutivo de La Red, que desempeñaba desde 2010.

Ayer en la mañana, en una reunión con un grupo de ejecutivos de la señal confirmó su salida. En calidad de interina quedó la gerenta general de la estación, Isabel Boegeholz.

Su salida se concreta pocos días después de que los canales informaran sus balances financieros de 2016. En el último informe se indica que La Red reportó pérdidas por $772 millones.

Antes de La Red, el ejecutivo había trabajado en distintas casas televisivas. Urrutia estuvo en Chilevisión en 2001 desempeñándose como secretario general de la actual señal del Grupo Turner y en 2004 ocupó el puesto de director ejecutivo, en reemplazo de Jaime de Aguirre. Luego, el abogado se trasladó a Ecuador, donde ejerció como presidente ejecutivo de RTS, señal propiedad del empresario mexicano Ángel González, quien también es dueño de La Red. En 2009 se fue a Perú para trabajar en Frecuencia Latina (actual Latina Televisión) y en 2010 volvió a Chile, para hacerse cargo de La Red.

En esta estación concretó su traslado desde las oficinas que arrendaban a Chilefilms en Las Condes a las nuevas instalaciones en Avenida Quilín. También incluyó más contenido local en la programación como “Mujeres primero” y “Mentiras verdaderas”. Asimismo, apostó por la ficción nacional con la serie “Fabulosas flores”.

En 2014 fue el responsable de que La Red saliera de la Asociación Nacional de Televisión (Anatel). Una de las últimas acciones de Urrutia fue intentar levantar un departamento de Prensa para poder tener un noticiario al aire, lo que no resultó, aunque en el canal indican que el proyecto aún está en proceso.

Fuentes al interior de la señal indican que el abogado pidió tranquilidad a los equipos, ya que señaló que seguirá el ritmo habitual de trabajo.

Discusión sobre TVN

Señor Director:

La ministra Narváez hace una defensa voluntarista de TVN para recibir la “módica” suma de $35.000.000.000 (cuando no hay plata para el Sename, por ejemplo), que equivale más o menos a las pérdidas del canal de los últimos dos años bajo la gestión Solari.

Quizás la peor gestión en décadas. Es simplemente para pagar la farra de la mala administración.

Todo lo que Narváez dice del canal, simplemente no es verdad. Es un coto político.

¿Qué sentido tiene una entidad estatal que produce, entre otras cosas, realities, telenovelas, farándula y que ocupan el mejor horario?

Las remuneraciones de los “artistas” no son del nivel de “servicio público”. El segundo de a bordo gana más que el primero, lo que no deja de ser curioso. Los contenidos producidos bajo las administraciones concertacionistas nunca han sido ecuánimes.

Si ha de haber un canal estatal, debiera ser solo cultural y financiado completamente por el Estado, una especie de PBC.

Sergio Melnick

Señor Director:

El señor Sergio Melnick hace una serie de aseveraciones, en carta publicada ayer, que sorprenden.

Creo interesante, en consecuencia, poner sobre la mesa una serie de elementos para una discusión acabada, informada y productiva sobre TVN.

Para nadie son un misterio las millonarias pérdidas del canal los últimos dos años. Sin el ánimo de defender la actual administración, la crisis del canal público no comienza con la gestión de Ricardo Solari.

La caída partió muchísimo antes, cuando las ofertas de otros canales hicieron imposible retener los talentos, sumadas a las decisiones programáticas insostenibles y pugnas internas que terminaron desencadenando un interminable efecto dominó, que muchísimos trabajadores del canal pagaron con sus puestos laborales.

El señor Melnick debe tener claro que en todos los canales del país y del mundo, el segundo, tercero, cuarto y hasta el quinto de a bordo puede ganar más que el máximo ejecutivo del canal. Discutirlo sería desconocer el principio más básico de este negocio: la imagen.

Hoy es indiscutible que el país tiene carencias, dificultades. En medio de ellas, discutir sobre la capitalización de TVN parece un despropósito por un sentido de urgencia. El tema de fondo es si queremos o no una televisión pública real para nuestro país.

Lo que el señor Melnick plantea, un canal estatal, financiado íntegramente por el Estado, sería lisa y llanamente meter la plata a un “bolsillo de payaso”, sin fin ni fondo, y condenar al canal a audiencias mínimas y a una misión pública que se volvería invisible.

TVN, desde 1992, no recibe un peso del Estado; es más, en algunas oportunidades aportó al erario nacional. Tal como hoy lo necesita este canal, en su momento los dueños de Canal 13, Mega y CHV capitalizaron sus canales. En momentos de crisis, lo hicieron repetidas veces.

¿Es justo que el dueño de TVN, el Estado, haga lo mismo cuando el canal está en problemas?

Sería primera vez que se hace y con una explicación muy clara: la nueva ley digital obliga a TVN a invertir millonarias sumas en infraestructura, monto que hoy no tiene. La obligación legal de dicha inversión podría, incluso, terminar definitivamente con la empresa, de no mediar un salvataje de su dueño.

Todos los canales “grandes” del país pasaron por crisis como la que hoy atraviesa TVN. Competir hoy con empresas televisivas que tienen de espalda las billeteras más generosas del país es para nosotros un desafío mayúsculo. El fondo de la discusión es si necesitamos un canal público, si queremos uno que sea una plaza donde nadie quede fuera.

Por lo mismo, invito a un debate un poco más acabado, informado y no alimentado con argumentos propios de un año electoral.

Andrés Vial Besa
Miembro del Directorio de TVN Representante de los trabajadores
Editor Departamento de Prensa

TVN Corporativo

TVN: Patrimonio de todos

Paula Narváez: “Su modernización y apoyo financiero va en resguardo de aquella diversidad, independencia, pluralismo y fomento de nuestra identidad regional y local que debe siempre reconocerse en nuestra televisión pública…”.

Inyección financiera a TVN

La ministra Paula Narváez, abrió el debate luego de apoyar públicamente el impulso económico que dará el Ejecutivo para la modernización del canal estatal y la creación de una señal cultural y educativa enfocada, principalmente, en el segmento infantil.

Emol 17

En mayo de 2016, la Presidenta Michelle Bachelet firmó una indicación sustitutiva para una “inyección financiera” a TVN que contemplaba, en ese entonces, US$ 100 millones en total. El monto iría destinado para la modernización del canal estatal y para la creación de una señal cultural y educativa.
El bullado debate que se armó en torno al anuncio criticaba, puntualmente, a que los recursos supuestamente serían destinados para paliar la crisis económica que enfrenta la televisora y que se intensificó en 2015.
En la misma línea, el Gobierno ratificó este año que el financiamiento entregado será menor al planificado. A fines de marzo pasado, el ejecutivo decidió modificar algunas indicaciones tras ser cuestionadas en el Congreso.
Con esto, el monto para la modernización de TVN descendió de US$ 75 a 47 millones, mientras que la implementación del canal cultural pasó de tener US$ 25 millones a 18 millones.
¿Modernización o “farra”?

A días del último anuncio, Narváez, justificó el impulso económico que el Estado quiere dar a la señal nacional. “Estamos convencidos de la necesidad de resguardar y proyectar para las futuras generaciones esas características, que representan la riqueza, grandeza y principal activo que posee TVN”, señaló.

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En detalle, la psicóloga y militante del Partido Socialista, ahondó en cuatro puntos principales como motivos para la subvención del Estado: la misión pública del canal, los cambios tecnológicos, las modificaciones en la plana ejecutiva y el impulso para la creación de la señal con contenido cultural y enfocado en el público infantil.

“La gran mayoría de chilenos y chilenas reconocemos y valoramos los principios sobre los cuales descansa TVN, un canal que nos ha acompañado en capítulos clave de nuestra historia. Es por ello que su modernización y apoyo financiero va en resguardo de aquella diversidad, independencia, pluralismo y fomento de nuestra identidad regional y local que debe siempre reconocerse en nuestra televisión pública”, agregó la vocera.
En la otra vereda, bajo el título de “La gran farra de TVN”, el ingeniero comercial, ex ministro de Pinochet y analista político, Sergio Melnick usó la misma vía para responder en contra de lo planteado por Narváez.
Melnick hizo hincapié en que los recursos destinados por el Gobierno de Bachelet equivalen “más o menos a las pérdidas del canal de los últimos dos años bajo la gestión Solari” y agregó: “Quizás la peor gestión en décadas. Es simplemente para pagar la farra de la mala administración (…) Todo lo que Narváez dice del canal, simplemente no es verdad. Es un coto político. ¿Qué sentido tiene una entidad estatal que produce, entre otras cosas, realities, telenovelas, farándula y que ocupan el mejor horario?”.
Así fue como este jueves, El Mercurio publicó una carta que rebatía lo afirmado por el ingeniero comercial. Firmada por el editor del Departamento de Prensa de TVN y miembro del Directorio Representante de los trabajadores, Andrés Vial, en la publicación el periodista llamó a “un debate un poco más acabado, informado y no alimentado con argumentos propios de un año electoral”.
Para nadie son un misterio las millonarias pérdidas del canal los últimos dos años. Sin el ánimo de defender la actual administración, la crisis del canal público no comienza con la gestión de Ricardo Solari. La caída partió muchísimo antes, cuando las ofertas de otros canales hicieron imposible retener los talentos, sumadas a las decisiones programáticas insostenibles y pugnas internas que terminaron desencadenando un interminable efecto dominó, que muchísimos trabajadores del canal pagaron con sus puestos laborales”, añadió.
Vial finalizó con que “todos los canales “grandes” del país pasaron por crisis como la que hoy atraviesa TVN. Competir hoy con empresas televisivas que tienen de espalda las billeteras más generosas del país es para nosotros un desafío mayúsculo”.
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